
Hubiera querido inaugurar mi blog hablando de la Selección Nacional o de la remodelación del Estadio Nacional, pero el devenir indica otra cosa: el tema sigue siendo la renuncia de Sergio Markarián a la dirección técnica de la “U”.
Algunos han dicho que el uruguayo tiene una oferta bajo la manga y que abandonó el proyecto con los “azules” para partir por una propuesta de trabajo superior. Es plausible, pero ¿acaso el proyecto de Universidad de Chile no era lo suficientemente competitivo y lucrativo?
Consideremos que “don Marka” asumió el desafío de hacer una Copa Libertadores decente con un equipo que en años anteriores no había destacado aún cuando entre sus filas contaba con la jerarquía de una figura mundial como Marcelo Salas. Y lo hizo bien. Se “armó” un equipo ordenado que obtuvo resultados interesantes y clasificó a los octavos de final de la Copa, siendo superado por un equipo inmensamente superior.
Rescato, además, del blog de La Tercera el comentario de Eduardo Seplveda, “el negro Sepúlveda”, quien habla de un “espejismo” en el que los dirigentes de Azul Azul le habían pintado al club como un grande de Chile que no era tal porque no “es dueño de nada”, pues no tiene ni campo de entrenamiento, ni estadio, ni otras comodidades.
Comparto con Sepúlveda que Markarián tiene vasta experiencia en equipos grandes (Olimpia de Paraguay, Universitario de Deportes de Perú, Panathinaikos de Grecia o la misma Selección de Paraguay) y que no debería haber tenido problemas en un equipo grande de Chile.
De hecho no los tuvo. Con los elementos que había a la mano logró poner a la “U” en un sitial que no veía de cerca hace varios años. Es un serio candidato al título, fue el mejor conjunto criollo en Copa Libertadores y clasificó a la Copa Sudamericana.
Pero parece que institucionalmente hablando, es Azul Azul el que no ha logrado consolidarse, pues no ha entendido el manejo de un equipo de fútbol. Acá los regentes universitarios hablaron siempre de “imitar a Blanco y Negro” en el camino que siguió para volver a poner a Colo Colo en lo alto del fútbol chileno.
Sin embargo, Azul Azul ha dejado de lado ciertas cosas como “el sentimiento” del que hablan como casette rayado “Los de Abajo”. Con ese “sentimiento” se puede ganar un partido, luchar para evitar una injusticia, hacerse respetar, darse un gusto, humillar a un rival (o soportar una humillación) y conseguir un sinfín de otras cosas.
Claro, las mínimas exigencias que puede hacer un profesional del balompié es que le garanticen un lugar donde poder entrenar tranquilo. La “U” hoy no lo tiene. El Caracol Azul será remodelado y el plantel deberá salir de allí. Eso es lo mínimo. Después entran a jugar un sinnúmero de otras exigencias o preferencias, como esto de hacerse respetar ante las instancias organizacionales del fútbol nacional y ante los pares de otras instituciones al momento de pelear por la carta de un jugador.
Azul Azul no tiene el sentimiento necesario para retener a un técnico que le ha hecho bien a la “U”. No tiene el sentimiento que sí tiene Markarián para agarrar sus cosas y mandarse a cambiar porque quiere hacerse respetar.
Es necesario que la dirigencia de este club mezcle la frialdad con la que dice no querer desembolsar recursos en jugadores ni en infraestructura hasta sanear por completo al club económicamente, con el sentimiento que tiene el pueblo identificado con la camiseta azul.
Eso es lo que han hecho dirigentes de otros clubes: han apelado al sentimiento. Recuerden que la penosa “Colotón” significó una humillación, pues era ver a un equipo “haciendo una vaca” por todo Chile entre sus seguidores para conseguir recursos. Otros equipos han renacido gracias a que logran identificarse con su hinchada, como un Ñublense que hace unos seis años era una vergüenza para los chillanejos y hoy es el orgullo de la ciudad. Un club que luchó ante las autoridades nacionales e internacionales para que en Chillán se construyera un estadio de primer nivel para el Mundial Femenino Sub 20 que quedara para el club.
¿Eso no se llama sentimiento? ¿Eso no es lo que le falta a quienes dirigen a la U?
Algunos han dicho que el uruguayo tiene una oferta bajo la manga y que abandonó el proyecto con los “azules” para partir por una propuesta de trabajo superior. Es plausible, pero ¿acaso el proyecto de Universidad de Chile no era lo suficientemente competitivo y lucrativo?
Consideremos que “don Marka” asumió el desafío de hacer una Copa Libertadores decente con un equipo que en años anteriores no había destacado aún cuando entre sus filas contaba con la jerarquía de una figura mundial como Marcelo Salas. Y lo hizo bien. Se “armó” un equipo ordenado que obtuvo resultados interesantes y clasificó a los octavos de final de la Copa, siendo superado por un equipo inmensamente superior.
Rescato, además, del blog de La Tercera el comentario de Eduardo Seplveda, “el negro Sepúlveda”, quien habla de un “espejismo” en el que los dirigentes de Azul Azul le habían pintado al club como un grande de Chile que no era tal porque no “es dueño de nada”, pues no tiene ni campo de entrenamiento, ni estadio, ni otras comodidades.
Comparto con Sepúlveda que Markarián tiene vasta experiencia en equipos grandes (Olimpia de Paraguay, Universitario de Deportes de Perú, Panathinaikos de Grecia o la misma Selección de Paraguay) y que no debería haber tenido problemas en un equipo grande de Chile.
De hecho no los tuvo. Con los elementos que había a la mano logró poner a la “U” en un sitial que no veía de cerca hace varios años. Es un serio candidato al título, fue el mejor conjunto criollo en Copa Libertadores y clasificó a la Copa Sudamericana.
Pero parece que institucionalmente hablando, es Azul Azul el que no ha logrado consolidarse, pues no ha entendido el manejo de un equipo de fútbol. Acá los regentes universitarios hablaron siempre de “imitar a Blanco y Negro” en el camino que siguió para volver a poner a Colo Colo en lo alto del fútbol chileno.
Sin embargo, Azul Azul ha dejado de lado ciertas cosas como “el sentimiento” del que hablan como casette rayado “Los de Abajo”. Con ese “sentimiento” se puede ganar un partido, luchar para evitar una injusticia, hacerse respetar, darse un gusto, humillar a un rival (o soportar una humillación) y conseguir un sinfín de otras cosas.
Claro, las mínimas exigencias que puede hacer un profesional del balompié es que le garanticen un lugar donde poder entrenar tranquilo. La “U” hoy no lo tiene. El Caracol Azul será remodelado y el plantel deberá salir de allí. Eso es lo mínimo. Después entran a jugar un sinnúmero de otras exigencias o preferencias, como esto de hacerse respetar ante las instancias organizacionales del fútbol nacional y ante los pares de otras instituciones al momento de pelear por la carta de un jugador.
Azul Azul no tiene el sentimiento necesario para retener a un técnico que le ha hecho bien a la “U”. No tiene el sentimiento que sí tiene Markarián para agarrar sus cosas y mandarse a cambiar porque quiere hacerse respetar.
Es necesario que la dirigencia de este club mezcle la frialdad con la que dice no querer desembolsar recursos en jugadores ni en infraestructura hasta sanear por completo al club económicamente, con el sentimiento que tiene el pueblo identificado con la camiseta azul.
Eso es lo que han hecho dirigentes de otros clubes: han apelado al sentimiento. Recuerden que la penosa “Colotón” significó una humillación, pues era ver a un equipo “haciendo una vaca” por todo Chile entre sus seguidores para conseguir recursos. Otros equipos han renacido gracias a que logran identificarse con su hinchada, como un Ñublense que hace unos seis años era una vergüenza para los chillanejos y hoy es el orgullo de la ciudad. Un club que luchó ante las autoridades nacionales e internacionales para que en Chillán se construyera un estadio de primer nivel para el Mundial Femenino Sub 20 que quedara para el club.
¿Eso no se llama sentimiento? ¿Eso no es lo que le falta a quienes dirigen a la U?
Me gustó el artículo, me parece una mirada objetiva de un hincha. Me agregué en la lista de seguidores de tu blog. Aprovecho de invitarte a ver lo nuevo en http://futbol-en-la-cabeza.blogspot.com agradecería opiniones sobre el artículo de como impulsar el fútbol femenino y otras disciplinas.
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